miércoles, 19 de marzo de 2014

FUNDACIÓN CARDIO INFANTIL. Instituto de cardiología


  1. Hay como lo dije en la presentación muchas cosas que me preocupan. En una experiencia de vida anterior a la académica desde la Universidad Javeriana, tuve la oportunidad de trabajar en el área de la salud. Mi sueño de niña era ayudar al otro, ayudar al enfermo. Lamentablemente la realidad del ejercicio de mi anterior profesión de Instrumentadora Quirúrgica, no fue como lo imaginé, tras un fuerte choque emocional y un dolor muy profundo por las condiciones de mi madre enferma, la concepción del ejercicio de la salud en este país me decepcionó al punto de decidir terminar la carrera y empezar otra.


Una de las experiencias que más valoré en ese tiempo, fue cuando pude entrar a cirugías en la Fundación Cardio Infantil de Bogotá. La anatomía, la fisiología y las técnicas quirúrgicas noe ran la motivación del equipo conformado por cientos de personas que hacen posible de esa Fundación un lugar de ayuda no sólo para los enfermos que un lugar hospitalario podía atender. Allá, las limitaciones que uno puede encontrar en cualquier sitio prestador de servicios de salud, no son evidentes, la tecnología, los implementos necesarios para curar y la calidez humana se fucionan para ayudar a quien se puede.

Durante los primeros días de mi experiencia en esa institución, escuché algo que me encantó. La Fundación Cardio Infantil ayuda a cientos de niños con escasos recursos que nacen con enfermedades cardiacas. Si bien en nuestro país hay algo llamado Plan  Obligatorio de Salud, es bien sabido que $70.000 al mes para algunas familias significan mucho, incluso quienes tenemos un servicio de salud pago el acceso a una adecuada atención médica en este país sino es imposible, es muy de muy difícil acceso. Nunca supe cuál era el precio de una cirugía en ningún lugar en el que tuve la oportunidad de laborar, pero lo que si se es que acá en Bogotá, hay muchas familias que con dolor relatan la pérdida de un familiar por el deficiente sistema de salud, hay quienes mueren por que en los hospitales no se cuentan con los implementos necesarios para salvar una vida. En la Fundación Cardio Infantil vi cómo operaban a esos pequeñines que necesitaban de ayuda para vivir. Por eso mi interés en mostrar cómo allí trabajan en pro de cubrir los espacios a los que no llega el sistema de salud.

Hoy desde mi papel como estudiante de Historia, quisiera acercarme de nuevo a lo que quiero hacer: ayudar a quien yo puedo. Ya no me veo desde una sala de cirugía pero si quisiera contribuir en algo a que alguien se sienta mejor. En mis planes en un futuro casi inmediato quiero entregarme como voluntaria a la Cruz Roja para continuar con la ayuda humanitaria desde el área de la salud, sin tomar bandos políticos. Pero mientras logro cumplir ese otro sueño me acercaré a una misma motivación desde otro lugar: este blog. 

lunes, 17 de marzo de 2014

PRESENTACIÓN

En este espacio creado para el acercamiento de nosotros los estudiantes de la Universidad Javeriana hacia la teología y su relación con un mundo que cada vez necesita más la ayuda de ciudadanos, estudiantes, profesionales y en general personas que se sensibilicen con su entorno.

La Teología no sólo sirve para comprender al hombre y su necesidad de crear una figura a quien respete, venere y dirija todo los actos de bondad que es capaz de realizar el hombre en tanto que ser finito.

Mi nombre es Ana María, soy estudiante de historia de la Javeriana. Unas de las cosas que me interesaron de estudiar alguna de las ciencias sociales, era  una en la que pudiera entender al hombre como ser sensible ante el dolor, como ser frágil que a través del uso de su razón  puede amar sin medida, pero que también puede destruir, hacer daño e ignorar.

Tenemos que entender en primer lugar que no sólo el Cristianismo como fenómeno social e histórico ha revolucionado el mundo y ha llamada o  los hombres a  amar a su prójimo. El llamado lo han hecho diversas religiones alrededor del mundo, lo ha dicho el Budismo -no como religión, sino como forma de vida-, lo ha hecho el Islam, incluso la nueva ola de Neo-chamanismo nos ha llamado la atención, pero pareciera que el esfuerzo de los más grandes pensadores ha sido en vano. Seguimos viviendo unas veces reconociendo, otras obviando, y otras luchando en contra de lo que más injusto nos parece.

A mi me duelen muchas cosas de mi mundo y siento que la academia no hace lo suficiente, la academia no nos impulsa a luchar o tratar de revolucionar el mundo no con la fuerza de las armas o la lucha violenta, sino una lucha por quienes podemos ayudar. Nos aterramos de las injusticias de África pero no reconocemos que nuestro país está igual. Nos aterramos de que en algunas naciones que profesan el Islam manden a las mujeres a cubrirse, pero no reconocemos que vivimos en un país que tiene sobredosis de silicona, y en el que el machismo está completamente vivo. Tal vez no lo reconocemos porque nosotros como estudiantes privilegiados no estamos rodeados del dolor.




Edith Stein, la mujer, la filosofa, la Santa nacida en el seno de una familia judía, que luego de un llamado de Dios se convirtió al catolicismo afirmaba: "Hay hombres que sirven a Dios si ser conscientes de ello, e incluso en contra de su propia voluntad"